Política casera


Por Emiliano Basile

Política casera viene a reflejar los entramados que se establecen en el poder para que siempre quede en manos del mismo grupo reducido de personas. Todo captado con un humor desopilante que desnuda las más arbitrarias formas de conseguir un lugar en el ambiente.

Formalidades, amiguismos, fraudes, chantajes, todo expuesto en el hall de la casa del único y atemporal patriota que queda en la ciudad. Sus ideales tan emblemáticos como sesgados de realidad, van derribándose poco a poco junto con la resistencia a otro gobernador impuesto a dedo.

Cabe destacar en la obra el lugar predominante que ocupan las actuaciones. Los actores le ponen todo su cinismo a tamaña crítica pero no sólo eso, sus expresiones y posturas gestuales dicen tanto o más que las palabras en el entramado narrativo. Con sólo ver sus actitudes, el espectador puede dilucidar su doble discurso, sus intereses ocultos. No es para menos, los acotres tuvieron demasiados personajes reales para copiar.

Y si de realidad hablamos, no hay que dejar pasar la fantasía creada por este grupo de hombres que terminan articulando la obra (los actores) y la vida política de un país (los personajes). La fantasía de hacernos creer que lo visto en escena es una representación fiel de la realidad, o mejor, la fantasía de hacernos creer que lo visto en escena es sólo una obra de ficción.

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